jueves, 26 de diciembre de 2013

Capitulo 4



Capítulo 4: Viento y oscuridad
(Claire)

Estaba en una sala rectangular enorme. Estaba nerviosa. ¡Tenía poderes! ¡Dominaba el viento! ¡Era especial! ¡Y mi mejor amigo me va a enseñar! No sabía expresar con palabras lo emocionada que estaba.
-Bien Claire empecemos- Gilbert extendió los brazos y un montón de cuervos salieron de la nada envolviéndolo en un torbellino de alas negras. Cuando los cuervos se dispersaron su aspecto había cambiado. Ahora llevaba una chaqueta negra de cuello alto abierto que le llegaba hasta los tobillos y parecía extenderse con el viento. Su camisa negra ahora era blanca y ceñida, marcando su torso delgado ligeramente definido, con un dibujo de alas de ángel negras en el centro. Sus vaqueros azul oscuro ahora eran pantalones negros ajustados con cinturones cerrados para complementar. Ese conjunto le daba un aspecto… cual sería la palabra exacta aparte de genial… igual que visten los héroes de los animes… pues Gilbert estaba mejor. Estaba genial con su conjunto de héroe de manga, y yo… con un pijama azul de gatitos amarillos… dios que vergüenza. Entonces Gilbert se quitó la chaqueta y la me la lanzó. La cogí al vuelo pero en cuanto la toqué se convirtió en otra bandada de cuervos que me rodearon de la misma forma que a Gilbert. No veía nada, solo alas, picos y las plumas negras que soltaban esos pajarracos. Cuando los cuervos dejaron de girar alrededor de mí, volvieron con Gilbert transformándose otra vez en chaqueta. Baje la mirada y… guau. Llevaba un traje ceñido como el de catwonan pero azul oscuro y me llegaba hasta los hombros. Tenía dibujos de espirales de un azul más claro, como si fueran dibujos de viento. Además llevaba como una armadura metálica que me cubría los pechos, cintura, manos, cabeza (una diadema) y hombros. Y encima tenía una capa de un azul clarísimo casi blanco que me daba un aire más majestuoso. En resumen un traje digno de la elegida de los vientos.
-Gilbert…esto es… guau.- no tenía palabras para describir un conjunto tan guay como el que llevaba puesto. Iba así a una fiesta de disfraces y se les cae la baba a todos.
- ¿Te gusta? lo diseñé yo mismo para ti- dijo Gilbert apartando un poco la mirada debido a que estaba un poco sonrojado. No había duda, Gilbert tenía un gusto exquisito para la moda.
-Siiii, me encanta- respondí riendo al ver que se sonrojaba más
-Bu…bueno- dijo recuperando la compostura -pues este será el conjunto que utilizarás para luchar. Bastará con desearlo para que aparezca y sustituya tu ropa actual. Ahora empecemos con la primera lección.-
Gilbert me enseñó a dominar mi elemento durante 2 horas, la primera fue de intentos fallidos y vuelos involuntarios (mejor no preguntes, ya me caí de culo varias veces) pero al final logré hacer algunos progresos. Ahora sabía crear brisas, huracanes cortitos y lo que yo llamo “mini tornados”. Estaba decidida a hacerle volar por los aires a Gilbert, literalmente, por reírse cada vez que salía volando por culpa de un mini tornado que no pude controlar. Pero Gilbert era invencible. Cualquier cosa que le lanzaras él la rechazaba con un movimiento de mano.
-Muy bien, creo que por hoy ya es suficiente- dijo mientras rechazaba otros 3 mini tornados con toda la facilidad del mundo. Al oír eso me dispuse a abandonar la sala cansada por las 2 horas de entrenamiento.
-Esto… ¿Dónde vas? He dicho que es suficiente magia por hoy. Ahora toca el dominio del arma-
-¿QUEEEEE?- vamos, no me jodas. Tengo ganas de derrumbarme en la camita y dormir durante días.
-Vamos, esto no será tan largo… espero- dijo mientras su mano se envolvía de humo negro que se extendía formando una especie de espada negra con inscripciones que no entendía, un rubí en el mango rodeado de dos alas negras. Aquella arma desprendía un aura oscura que te hacía temblar ante una oscuridad tan pura y poderosa. Suspirando volví a ponerme enfrente de él esperando sus lecciones. Por favor que esta vez no sean tan duras.
-Ahora Claire tienes que concentrar tu poder en tu mano e imaginar un objeto. Algo que puedas manejar con facilidad pero que sirva para defenderte y derrotar a tus adversarios. Visualiza en tu mente todos los tipos de armas que se te ocurran. Cuando des con la adecuada para ti, esta aparecerá sola.- no entendía mucho lo que quería decir con eso pero obedecí y me concentré en pensar cómo sería mi arma. Espada. Cadenas. Cuchillos. Tridente. Guadaña. Sables. Hachas. Arco. Pistolas. Claymore. Lanzas… de pronto dos tornados aparecieron en mi mano y se extendieron, cuando desaparecieron en su lugar habían dos lanzas.
-Guau Claire. Tus armas son lanzas de viento, y encima son ocho- ¿ocho? Solo tenía dos. Instintivamente me di la vuelta y vi que otras 6 lanzas flotaban y apuntaban a mi espalda.
-Aaaaaaaaaah- mi grito fue tan alto que Gilbert se sobresaltó pero empezó a descojonarse al verme correr como una loca huyendo de las 6 lanzas que me seguían flotando detrás de mí. Gilbert casi se ahoga de la risa que le provocaba aquella ridícula persecución hasta que…
-Parus (hechizo de detenimiento del tiempo)- Gilbert chasqueó los dedos al pronunciar esas palabras extrañas acto seguido mi cuerpo se detuvo completamente. No podía mover ni los ojos, solo podía pensar, y en lo único que pensaba era que aquellas lanzas me iban a alcanzar. Pero aquellas afiladas puntas no llegaron a tocar mi espalda, sino que se detuvieron alrededor de mí flotando.
-Esas lanzas te persiguen porque son tus armas. Puedes controlarlas mentalmente y con el viento. Estas lanzas obedecen tus órdenes. Así que deja de correr como una loca y prepárate para la siguiente lección.- volvió a chasquear los dedos deshaciendo el hechizo permitiendo que me moviera de nuevo y empezamos con el entrenamiento de armas. Por suerte solo entrenamos durante una hora porque Gilbert se dio cuenta de que estaba cansada del entrenamiento anterior. Durante esa hora Gilbert me enseño a controlar mis lanzas y a combinarlas con mis técnicas mágicas. Me explicó además que estas armas dotaban al dueño una habilidad sobrehumana para usarlas, de hecho lo había notado cuando practicando estocadas hice una voltereta hacia atrás que me sorprendió, no sabía que podía tener tal habilidad. Me dijo que había que entrenar mucho para mejorar esa habilidad y ser una autentica elegida del elemento del viento. Una vez finalizado el entrenamiento me dejé caer al suelo reventada. Gilbert tuvo que llevarme en brazos hasta mi habitación. En realidad podía andar pero estaba demasiado vaga para ello, además ya que estoy cansada por su culpa, que sea él quien me lleve.
Los días siguientes fueron menos cansados. Gilbert decía que progresaba cada vez más rápido en los entrenamientos. Llevaba ya dos semanas en el castillo. Ya me lo conocía a la perfección. Las habitaciones, el comedor, la sala de entrenamiento, la sala de estar, el ascensor que parecía un campo de futbol, los baño que parecían un spa con todo tipo de lujos y masajes (allí era donde holgazaneaba cuando quería relajarme), la biblioteca con la historia de todas las Órdenes que hubo desde la primera hace no sé cuántos siglos. La verdad últimamente me había a aficionado a estar allí en mis ratos libres leyendo sobre mis antepasados. La verdad me costaba creer que mi primer “yo”, por así decirlo, había sido hombre, la mayoría de mis antepasados habían también sido hombres. Gilbert decía que eso era normal puesto que el alma no tiene sexo y siempre elige al cuerpo más apropiado para esta. Gilbert bromeaba diciendo que la verdad era que yo era un poco marimacho, yo cada vez que oía eso le daba un puñetazo en el hombro y me enfadaba con él de nuevo. Además de la biblioteca existía una zona en el castillo que por alguna razón Gilbert cerró con una barrera de oscuridad precisamente para que yo no entrara, no se trataba de cosas vergonzosas, esas estaban en su habitación, que también estaba cerrada pero alguna vez logré colarme, y que risa… Gilbert casi me mata, pero en fin; al parecer fuera lo que fuera que había en aquella zona restringida no era agradable, y lo notaba al ver la expresión que Gilbert usaba al referirse a ese lugar. Pero no solo estaba en el castillo, los fines de semana volvíamos a la tierra para ver a la familia y amigos. Gilbert habló con mis padres, que por cierto ya sabían que tenía poderes, no sabía cómo… ah vale ya se: recuerdo que en mi último cumpleaños cuando me toco soplar las velas, después de soplar me di cuenta de que la tarta estaba en las caras de todos los invitados; así que no pusieron objeción a que me quedara en el castillo con él entrenando (siempre habían tenido mucha confianza en Gilbert, no sé porque) e incluso hablaron con el instituto diciendo que estaba en el hospital y que no sabían cuando le darían el alta. Respecto a nuestros amigos, les decíamos que tenía que salir a que me diera el aire. Pero luego el lunes nos tocaba volver a la torre del reloj, bueno teníamos que “volar” puesto que la gema del portal estaba en el tejado. Teníamos que ir de noche para que no nos vieran los humanos. Yo que dominaba el viento, no me costaba volar, pero no sé qué era lo que hacía Gilbert exactamente para llegar allí antes que yo. Siempre decía que me esperaba y desaparecía en la oscuridad. Algunas veces me pareció ver algo negro moverse rápidamente por el cielo, e incluso una vez me cayó algo parecido a… una pluma negra mientras volaba. Luego entrabamos mediante un hechizo que él me enseñó para abrir la puerta y seguíamos con las clases.
Un día me desperté muy animada. Ayer había terminado la última clase de entrenamiento con Gilbert. A partir de ahora entrenaría por mí misma y por fin podría volver a la tierra y ayudar a Gilbert en sus “misiones” de búsqueda de elegidos y de exterminación de demonios. Gilbert me contó una vez que había conocido a un Opast de clase general diferente a los demás durante su entrenamiento en Umbría, el mundo oscuro. Me contó que se fue a investigar solo el castillo del rey demonio para ayudar a sus maestros Erick (rey de los vampiros) y Amelia (reina de las hermosas brujas aladas) que eran la resistencia contra la tiranía cruel de los demonios. Me dijo que durante su investigación lo descubrieron y lo encerraron, fue allí donde conoció a Luka Zesshadow, era el heredero al trono demoniaco pero no era cruel y malvado como tenía que ser un demonio y eso enfureció a su padre repudiándolo y encerrándolo en el calabozo hasta que recapacitara y decidiera ser como su padre: cruel y despiadado. Lo conoció cuando tenía 15 años y Luka iba a cumplir los 17 así que no tardaron mucho en hacerse buenos amigos, ya que tenían más cosas en común de lo que parecía. Acabaron planeando una fuga que dio resultado y lograron escapar del castillo. Luka solo pensaba ayudarlo a escapar puesto que no tenía a donde ir, pero Gilbert lo convenció para que se fuera con él al castillo de sus maestros, que no estaban de acuerdo en el hecho de que un Opast de clase general residiera allí, pero accedieron a regañadientes debido a la insistencia de Gilbert. Los días siguientes los pasó junto a él. Me contó que al principio la rutina de su entrenamiento era algo dura y aburrida, pero que desde que Luka estaba con él, todo se había vuelto más interesante y divertido. Luka solo lo tenía a él, porque los demás seres del castillo evitaban relacionarse con él, por lo que no tardó en convertirse en su mejor amigo. E incluso se había ofrecido a enseñarle artes demoniacas que sus maestros desconocían de ahí que adquiriera la visión demoniaca (ojos rojos) que le permite ver en la oscuridad con más claridad de la que veía ya al ser el elegido de la oscuridad. Pero todo eso terminó demasiado pronto puesto que Umbría y la Tierra sufrieron una colisión y muchos demonios acabaron allí. Por lo tanto Gilbert tuvo que marcharse antes de tiempo a toda prisa para proteger la tierra. Me dijo que se sentía culpable de no haberse podido despedir de su mejor amigo y que temía que pensara que lo había abandonado. Por lo que quería acabar lo antes posible su misión para así volver a Umbría con Amelia, Erick y sobre todo con Luka, y a ser posible llevarlo con él a la tierra. Quería ayudarle en su misión y terminar para que Gilbert se reuniera con su amigo lo antes posible. Entendía como se sentía. Sabía lo que era estar separada de una persona preciada para ti con el temor a que este pensara que ya no te importaba. Había pasado por ello una vez y no había acabado bien. No quería que Gilbert pasara por lo que yo pasé, así que estaba dispuesta acompañarlo aunque fuera peligroso. Pese a haberme convertido en una poderosa guerrera Gilbert tenia metida en su cabezota de que si lo acompañaba saldría lastimada por su culpa. Tenía que demostrarle lo que valía y solo había una forma de hacerlo. Lo busqué por todo el castillo hasta que lo encontré en la biblioteca sentado en un sillón dándome la espalda. El solía ir allí muy a menudo y se ponía a leer libros sobre umbría, aristocracia demoniaca, vampiros, brujas aladas y esas cosas. Supongo que para recordar los buenos momentos en Umbría.
-Esto Gilbert… ¿puedo hablar contigo un momento?- él no respondió tampoco se movió. ¿Estaba ignorándome? Me acerqué a él molesta por su respuesta.
-¡Venga ya! Has leído esos libros miles de veces así que…- callé al ver que Gilbert dormía profundamente con una expresión triste en su rostro abrazando un libro abierto que tenía una foto de un hombre de unos 17 años más o menos de cabellos negros como la oscuridad misma, parecidos al de Gilbert, solo que este lo llevaba corto y liso y Gilbert llevaba el pelo corto de punta hacia arriba. Llevaba unos pantalones negros ajustados y una chaqueta similar a la de Gil solo que tenía líneas blancas y el diseño y el material parecían distintos. Esta la llevaba abierta mostrando su torso desnudo definido y de piel algo pálida sin ser como la de un muerto. Me fije en sus rasgos atractivos de su rostro pero sobretodo me fijé  en esos ojos carmesí que parecían hipnotizarte. Recuerdo que el poder de los Opast solo se comparaba con su belleza. Si eso es verdad, este debería ser de los más poderosos porque estaba… buf que calentón más tonto. Me fijé en el nombre escrito debajo de la imagen de aquel joven. Ponía: Luka Zesshadow. ¿Ese era el Opast del que tanto hablaba Gilbert? Joder ahora sí que tenía ganas de ir a Umbría. Después de ver la imagen de su mejor amigo me fijé en otros dos libros abiertos en la mesa. Estos tenían cada uno una imagen. La primera era la de un hombre de pelo blanco y 22 años aproximadamente de piel más pálida que la de Luka y vestía muy elegante con un traje rojo y negro acompañado de una capa de cuello puntiagudo roja por dentro y negra por fuera. Sus ojos también eran rojos pero de un rojo que recordaba demasiado a la sangre. Supuse que se trataba de Erick cuando vi unos colmillos sobresalir de su boca. La segunda imagen era la de una mujer de la misma edad aproximadamente, morena de pelo que le llegaba hasta los tobillos. Tenía los ojos ambarinos más hermosos que había visto en la vida y llevaba un sencillo vestido negro que resaltaba su hermosa figura de mujer y a pesar de la sencillez con la que vestía había algo en ella que inspiraba respeto, amabilidad y majestuosidad. Supuse que sería Amelia, la reina de las hermosas brujas aladas. No imaginaba que las brujas podían ser tan hermosas como era ella. Me pregunto si lo de la belleza y el poder se aplica también a las brujas.
-Hmm… Luka… perdo…name- Gilbert estaba hablando en sueños mientras una pequeña lágrima asomaba por su ojo. Estaba claro que echaba mucho de menos a sus amigos y se sentía culpable por abandonar a Luka. Se me partía el alma al ver tan triste al que siempre te animaba mostrando su más sincera sonrisa. Definitivamente iba a ayudarlo, “¡y lo voy a hacer!” pensé dándole un fuerte golpe a la mesa que provocó que se callera el jarrón al suelo y se rompiera en pedacitos. Mierda.
-¿Eh… que? ¿Claire, que ocurre?- Gilbert se había despertado sobresaltado por el ruido.
-Nada- respondí avergonzada de mi torpeza- ¿esos son tus amigos?-
-…Sí- respondió con una expresión apagada.
-No sabía que tu amigo demonio estaba tan bueno- ¿pero qué digo? Claire contrólate. Piensa antes de hablar. Pero Gilbert solo rió por el piropo que le lancé a la imagen de su amigo.
-Él es uno de los Opast más poderosos de todos. Normal que este tan “bueno” como tú dices.-
-Esto Gilbert… quería pedirte un favor.-
-¿De qué se trata Claire?- dijo mientras ordenaba los libros. Estaba nerviosa pero decidida.
-¡Lucha contra mí!- grité reuniendo todo mi valor.
-¿Cómo?- aquello había pillado por sorpresa a Gilbert que me miraba con los ojos muy abiertos intentando decir algo, pero no le dejé.
-Quiero demostrarte que puedo acompañarte y que no correré peligro. Que puedo cuidarme sola y que soy lo bastante fuerte como para acabar con cualquier demonio que se me aparezca. Por eso quiero luchar contigo.- aunque mi voz sonaba decidida en el fondo me sentía intimidada por él. Gilbert era un auténtico elegido que había exterminado a miles de Duras a unos pocos Dark villain e incluso a 2 Opast durante su misión antes de que yo llegara al castillo. Han ocurrido veces que unos Duras y 3 Dark villain se colaron en el castillo. Yo tardé mucho en cargarme a todos los Duras pero Gilbert fue capaz de matar a los tres Dark villain a la vez sin salir dañado y sin esforzarse, ni tan siquiera sin sentir piedad respecto a los cuerpos humanos que habían poseído los Dark villain. Gilbert me enseñó como arrebatarle el alma de un Dark villain en un cuerpo humano. Podías o hacer un hechizo bastante complicado, matarlo o expulsar la sangre contaminada por el demonio considerando que aun quede sangre pura, pero que en ese método no era seguro que el humano siguiera con vida. Yo una vez intente hacerlo con un Dark villain que Gilbert había debilitado para que no corriera peligro, y tuve la suerte de que me saliera bien, pero luego me enteré de que la persona que había salvado había estado hospitalizada por las heridas que le infringí y que casi muere por ellas. Nunca me había atrevido a ver a Gilbert matar, siempre me decía que cerrara los ojos, que no era agradable, pero aun con los ojos cerrados yo sentía una oscuridad con cierto rastro de maldad que hacía que me estremeciera. Por esa razón no estaba segura de si podía vencerlo en combate.
-De acuerdo, tu lo has querido- dijo con una sonrisa siniestra rodeando toda la biblioteca de oscuridad para luego aparecer en la sala de entrenamiento.
-Sabes las reglas ¿no? El primero en perder la barrera pierde.- la barrera protectora era un don que tenían todos los seres que podían usar la magia. Era como un velo que se conectaba a tu maná (tu energía mágica) que te protegía de los ataques de otros. Por ejemplo si me lanzaban un cuchillo normal y se me clavara al corazón al sacarlo no habría ni herida ni sangre, como si nunca hubiera existido tal cuchillo. Sin embargo la magia y las armas mágicas debilitan la barrera al igual que tus fuerzas y si por algún casual recibes un ataque de un nivel superior a tu poder la barrera solo podría reducir los daños haciendo por ejemplo que una quemadura que debería haberte abrasado el brazo solo te hiciera una pequeña marca. Era como en un videojuego, si la barra de vida llegaba al mínimo cualquier ataque podía matarte.
Solo tenía que romper su barrera. Parecía fácil pero sabía que no lo era. Gilbert era 100 veces más poderoso que yo, y aunque sé que me lo pondría fácil, para mí iba a ser difícil. Gilbert se cambió de ropa rodeándose de cuervos como siempre lo hacía y yo hice lo mismo rodeándome con un tornado y luciendo mi traje superguay de superheroina. Yo invoqué mis lanzas. Tenía una encada mano y otras 6 flotando a mi servicio. Ahora las controlaba a la perfección como si fueran parte de mi cuerpo, podía derrotarlo, creía… Gilbert por otro lado no sacó su espada, sino que permaneció quieto observándome esperando mi siguiente acción. Sin pensármelo dos veces levité 2 cm por encima del suelo para moverme más rápido y me lancé contra él apuntando mis lanzas contra su pecho. Él seguía observándome atentamente sin moverse. A medio metro de él extendí mis lanzas para clavárselas en el pecho. Era imposible que a tan poca distancia esquivara mi letal ataque. Así que terminé el ataque cerrando los ojos y clavando las lanzas en su pecho. ¡Ha sido fácil! Pensé victoriosa pero al abrir los ojos Gilbert ya no estaba y mis lanzas estaban intactas, no habían tocado nada. Y en lugar de Gilbert, había una bandada de cuervos de ojos rojos volando y formando un remolino donde estaba yo antes. Cuando ese remolino desapareció allí estaba él, mirándome con esos terroríficos ojos rojos y una siniestra sonrisa en sus labios.
-Vamos, Claire ¿de verdad pensabas que sería tan fácil?- dijo soltando una carcajada siniestra. Ya decía yo. Vamos Claire, estamos hablando del mismísimo Gilbert Nightshade. Todos los demonios conocen y temen su nombre. Se me pasó por la cabeza la idea de que las mamas demonios les cantara por las noches a sus hijos que sin no se duermen, vendrá Gilbert y lo matará. No pude reprimir una sonrisa. ¡Claire céntrate! Me decía a mí misma. Me centré en él y volví a atacar esta vez más deprisa, y ante mis ojos vi como lo esquivaba convirtiéndose en una bandada de cuervos de nuevo que por cierto empezaron a picarme y a tirarme del pelo mientras escuchaba la risita siniestra de Gilbert en mi mente antes de volver a su forma original. Eso me puso furiosa. Estuve en medio de ese jueguecito alrededor de 10 minutos hasta que me agaché algo cansada y despeinada mientras Gilbert parecía divertirle todo esto.
-Claire, deja eso ya y cambia de táctica. No ves que la que empleas no funciona contra tu adversario. Así solo te cansarás inútilmente.- dijo Gilbert al verme respirar agitadamente.
Tenía razón. Tenía que cambiar mi estrategia de combate. Y si atacando con mis lanzas no puedo superar su técnica de evasión pues probaré con la magia. Empecé a lanzarle tornados a diestro y siniestro, todos a la vez, a ver si podías evitar eso. Era una idea brillante, si se transformaba en cuervos entonces los tornados alcanzaría a la bandada y recibiría de lleno mis ataques. Pero tampoco funcionó porque Gilbert no decidió transformarse en cuervos, sino que creó una esfera negra en sus manos que se extendió encerrando mis tornados en ella deteniéndolos y haciendo que desaparecieran en el suelo. Conocía esa técnica. Era “temporal gravicity” o gravedad temporal. Una combinación del elemento del tiempo y la gravedad que consistía en detener el tiempo del adversario para luego después someterlo a una gravedad intensa contra el suelo por un tiempo. Él dominaba los demás elementos a un menor nivel al que puede alcanzar alguien que domina solo un elemento pero aun así el nivel era bastante avanzado al ser el “maestro” (aclaración: él domina la oscuridad a un 100% pero los demás menos su opuesto, la luz, no podía pasar del 80%) por lo tanto podía combinar varios elementos él solo en una técnica. Le había visto utilizarla contra un Dark villain pero no sabía que se podía usar a modo defensivo. Esto va ser más difícil de lo que imaginaba. Mis demás hechizos acabaron en desastre. El “huracán” lo rechazó con otro “huracán oscuro” (aclaración: mi dominio sombre el viento es superior al de Gilbert pero si combina su elemento con el suyo su técnica puede volverse superior a la mía aunque sea la misma) y mis “vientos cortantes” los rechazó con sus “cortes oscuros”, que por cierto, casi me dan.  Pues estamos bien. Si ataco con mis lanzas se convierte en cuervos, pero si ataco con magia en vez de cuervos lo que hace es rechazarlo con magia. Espera… ¡ya se!
Extendí mis brazos e invoqué fuertes corrientes de larga duración sobre nuestras cabezas. Al parecer Gilbert miraba arriba interesado intentando comprender por qué había hecho eso. ¡Era mi oportunidad! Aprovechando su distracción fui directa hacia él para atacarlo con mis lanzas, pero Gilbert fue más rápido y en el último segundo logró evitar mi ataque convirtiéndose en cuervos de nuevo.
- Muy astuta Claire. Usar un distracción para atacarme… por poco lo logras. Una lástima- me dijo telepáticamente aun siendo una bandada de cuervos.
-Si- dije con una sonrisa pícara-lástima para ti- extendí los brazos en dirección al cielo ordenando a las ráfagas de aire que se fortalecieran.
-(mentalmente) ¿Pero qué…? Uaaaaahhh- miles de remolinos atrapaban a los cuervos de los que se había convertido Gilbert, dificultando su vuelo, dejándoles a merced de las corrientes aire que los agrupaban en un punto obligándolo a adoptar su forma humana. Una vez humano intentaba salir de allí pero solo podía flotar sin moverse alrededor de esa tormenta que había creado especialmente para él.
-Has caído en mi trampa. ¡Ahora verás!- dije lanzando todas mis lanzas en un gran tornado haciéndolas girar alrededor de él en un torbellino de lanzas afiladas que dañaban repetidamente su barrera, debilitándola cada vez más. Gilbert gemía levemente de dolor al verse envuelto en tal situación cuyas lanzas empezaban a causarle cortes superficiales en su cuerpo. Pero segundos después sus ojos rojos brillaron con rabia y de un movimiento liberó una onda de energía oscura tan poderosa que hizo desaparecer todos los vientos y mis lanzas además de que la onda de choque me empujó hasta la pared de golpe. Me levanté y las lanzas volvieron a mí. Gilbert cayó al suelo arrodillado jadeando. Desde donde estaba podía ver que sus ropas estaban ligeramente dañadas y que un hilo de sangre descendía de su mejilla. Había atravesado su barrera durante un segundo antes de que se regenerara. Pero todavía no la había destruido aun. Esto aun no había acabado.
-je…je, jejejeje… AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- aquella siniestra carcajada daba miedo de verdad- enhorabuena Claire, en verdad estoy impresionado ante el nivel de tu combinación. No esperaba que llegaras a tocarme.- un momento ¿Gilbert me estaba felicitando? ¿De verdad? Estaba muy feliz. Eso significaba que podía vencerle.
-Creo que ya basta de jueguecitos- dijo levantándose con una siniestra sonrisa que me hizo poner en guardia-Pongámonos serios- Gilbert se limpió la sangre de la cara e invocó su espada negra. Ahora intentará atacarme, debo estar preparada. Con una velocidad impresionante se lanzó hacia mí para atacarme con su espada, pero reaccioné a tiempo y logré bloquearlo con mis lanzas. Empezamos un duelo de armas. Yo con mis 8 lanzas bloqueando sus letales estocadas. Pese a solo tener un arma y yo 8 tenía dificultades para bloquear. Algunas veces su hoja negra pasaba muy cerca de mi piel sintiendo la oscuridad pura que emanaba. Cometí el error de intentar atacar en cuanto vi la oportunidad, ya que él bloqueó mi ataque y con una finta seguida de un tajo certero, me cortó el cuello. Sentí que mi energía se desvanecía cuando su hoja oscura me tocó. De no ser por la barrera sin duda me habría degollado, pero la cosa no terminó ahí. Después de aquel ataque, su espada desapareció dejando su mano libre formando en ella una esfera de rayos negros que salió disparada a mi pecho cuando abrió la mano. El impacto de la “bola oscura” me lanzó disparada contra la pared. Aquella esfera fue definitiva. Gilbert había destruido mi barrera por completo con solo dos ataques. Había perdido. Así que ya no podía acompañarlo en su misión. Me sentía tan impotente…
-Coge tus cosas Claire, porque vas a volver a la tierra conmigo y me vas a ayudar en nuestra misión.- dijo tendiéndome la mano para que me levantara.
-¿Qué? pero si he perdido.-
-En realidad jamás pensé que fueras a vencerme, tan solo quería ver de lo que eres capaz. Y la verdad es que aquella combinación no me la esperaba en absoluto. Estas más que preparada. Claire, Lancera Tormentosa- dijo con una sonrisa. Aquel mote me gustaba. No podía estar más feliz. Al final volvería a la tierra para aniquilar a todos esos demonios y encontrar a los demás elegidos. Ahora tenía una misión que cumplir.
Me desperté en mi cama vestida en pijama, el mismo pijama que llevaba antes del incidente con Jack y los Duras. Todo parecía normal. Demasiado normal.
-¿Todo había sido un sueño?- pregunté en voz alta esperando a que alguien me respondiera. Pero solo había silencio. Todo había sido un sueño. Me derrumbé en la cama. Estaba tan decepcionada… todo había sido tan real… estaba tan feliz de la misión que tenía que cumplir… No quería haberme despertado de aquel maravilloso sueño. Me volví a tapar con la manta para llorar en silencio.
-Deja de hacer el vago, tenemos trabajo que hacer.- dijo una voz masculina a mi lado. Me levanté de un salto para ver quien había hablado. Gilbert me miraba aburrido mientras jugueteaba con un fuego fatuo entre sus manos. ¡Había sido real! Estaba tan feliz que lo abracé con fuerza, cosa que sorprendió bastante a Gilbert que me miraba con cara de preocupación. Sobre todo porque el fuego fatuo estaba… ¡ENCENDIDO!
-Uaaaaaaahhhhh- grité tan fuerte que debió de oírme todo el barrio. Empecé a correr como una loca mientras gritaba y corría intentando apagar el fuego que se había prendido en mi ropa. Pero no hizo falta porque Gilbert de un hechizo me lanzó una cascada de agua dejándome empapada en un segundo. Mi ropa ahora estaba chopada. Me giré mirando a Gilbert con una mirada asesina. Él me miraba algo asustado pero al mismo tiempo aguantando la risa. Empecé a perseguirlo por toda la casa con Gilbert riendo mientras le gritaba cosas tipo: ven aquí, no te escaparás, en cuanto te pille…
Unas figuras encapuchadas observaban la ciudad con una sonrisa siniestra en sus labios.
-Parece que han vuelto. Por fin empezaba a aburrirme de matar débiles humanos.-  dijo uno
-Ahora tenemos otro elegido más para destruir su alma- añadió el otro con una voz más grave.
-Esta vez no escaparán- dijo una voz femenina encapuchada.
-Solo hay un problema: él. Ya sabíamos que había hecho sus movimientos, pero no que empezara a entrenar a sus elegidos-
-No será fácil matarlos si él les protege. Su poder supera el de todos nosotros juntos.-
-Descuida tengo una sorpresa preparada para él. Primero nos ocuparemos de aquel que los protege con tanto ímpetu, y ya nos ocuparemos de matar a los demás elegidos.-
-¿Tú? Abre los ojos Ashley, ese tipo ha matado a más de tres de los nuestros, a casi la mitad de nuestros Duras e incluso a un Opast, por no hablar de que se llevó con él a nuestro príncipe.-
-Ya verás. Esto será divertido. Mi querido Gilbert.- dijo Ashley mientras sujetaba un espejo negro que reflejaba a una joven de 16 años morena sujetando unas cadenas plateadas. –Ella se ocupará de matarte, y tú no podrás hacer nada.-

Capitulo 3



Capítulo 3: Orígenes secretos
(Gilbert)

Estaba claro que Claire quería explicaciones. Es normal. Después de todo la salvé de una manada de “Duras” en plena noche de luna oscura, el momento en el que los demonios tienen más poder. Si no hubiese llegado a tiempo, podría haber sido peor. No puedo ni imaginarme como estaría ella si no hubiese sentido su presencia fuera de casa. Ese Jack. Grrrrrrr. Me las pagará.
-¿Gilbert? ¡Gilbert! ¡¡GIIIIIIILBEEEEEEEERT!! – gritó Claire.
-¿Que…Que…QUE?- joder que susto me ha dado- ¿Qué pasa?-Claire suspiró.
-Ibas a contarme la “historia” de todo esto ¿recuerdas?-
-Ah sí, sí,  es verdad- respondí avergonzado por mi despiste. Respiré hondo y comencé:
-Para empezar existen varios mundos aparte de este.- en ese momento cree una ilusión de un espacio oscuro lleno de muchos planetas desconocidos para ella
-Hay muchos pero hoy en día conocemos estos- dije señalando las esferas que había creado para que Claire se hiciera una idea-Este es la tierra- dije señalando al del medio-es el único mundo donde la magia desapareció misteriosamente hace eones, tengo entendido que fueron eones; el caso es que los humanos olvidaron la magia y todos los seres procedentes de otros mundos que acudían a la Tierra para disfrutar de su magia pura, desaparecieron y acabaron siendo solamente historias de cuentos de hadas para los humanos, cuando en realidad solo han vuelto a su mundo de origen-
-Entonces, si no hay magia en la Tierra, ¿cómo es que podemos usarla nosotros?-eres muy observadora Claire. Espera. ¿Podemos? ¿Acaso te diste cuenta de que tú también…? Guau Claire, nunca dejas de asombrarme.
Je… veo que te diste cuenta- Ella asintió- Somos humanos pero nuestras almas no pertenecen a la tierra sino a los otros mundos. ¿Sabes lo que es la reencarnación verdad?
-Sí, eso de que el alma es eterna y cuando la persona muere renace cada X tiempo en otro cuerpo no necesariamente del mismo sexo que su antecesor.-
-Exacto, pues esa leyenda es muy cierta y nosotros somos la prueba de ello. Cada 100 años ocurren que las almas de los primeros antiguos guerreros que dominaron el arte de los elementos se reencarnan en la Tierra en vez de en su mundo de origen adoptando forma humana cuyo poder no despierta hasta llegada la adolescencia. En esos momentos los que denominados “elegidos” tienen un dominio sobre el elemento de su antecesor. De hecho mi alma pertenece al primer guerrero de la oscuridad originario de “Umbría” el mundo oscuro- Dije señalando el planeta negro. Claire escuchaba atentamente todo lo que decía al mismo tiempo que terminaba sus lonchas de beicon. Sería tan fácil quitarle una…, alargué la mano para coger una mientras repetía lo de la reencarnación para despistarla, pero un cuchillo se clavó rápidamente en la mesa justo entre mis dedos sin llegar a cortarme. Aquello me puso los pelos de punta. Claire me miraba con advertencia.
-¡No toques mi comida!- me decía sujetando el cuchillo. Aparté la mano despacio y seguí con mis explicaciones. Ya le quitaría una más tarde.
-Bueno, pues pasa que cada 100 años aproximadamente al mismo tiempo ocurren ciertas anomalías entre los mundos. Estos se mueven de forma extraña acercándose unos a otros peligrosamente. Verás cada mundo tiene un elemento que ejerce influencia en los demás mundos dependiendo de su proximidad, pero si la distancia se altera por algo pueden ocurrir lo que se llaman paradojas: por ejemplo, esas criaturas no deberían aparecer en este mundo, ya que son originarias de “Umbría” el mundo oscuro donde mi alma es originaria; y el hecho de que los elegidos nazcamos en un mundo sin magia podría considerarse una paradoja. El caso es que esas anomalías pueden causar desastres y romper el equilibrio de los mundos ya que si uno resulta perjudicado, todos los demás también. Es una reacción en cadena que puede llevar a la destrucción de todos los mundos.- Claire escuchaba con atención sin soltar el cuchillo por si volvía a intentar robarle el beicon. Jejeje, esto no va a ser fácil.
-El caso es que cuando esas colisiones ocurren nacemos nosotros y nos unimos para formar una Orden, en este caso “La Orden de Iskeria” ya que todos los elegidos nos encontramos en la ciudad. Nuestra misión es restablecer el equilibrio entre los mundos, encontrar a los responsables de las anomalías y aniquilarlos a ellos y a todo lo que no deba existir en un mundo. Al ser los descendientes de los primeros “guerreros de elementos” no hay otros mejor dotados para la magia que nosotros; somos los más poderosos en cuestión de poder que podemos alcanzar. Ellos fueron elegidos personalmente por mi antepasado. Él viajó por muchos mundos y reunió a los guerreros más poderosos de cada elemento para luchar en la primera guerra contra los demonios. Quiero decir, que podemos llegar a ser más poderosos que nadie pero para ello hay que entrenar tu cuerpo, mente y alma para alcanzar altos niveles de tu propio poder. Y para eso estoy yo.-
¿Eh? ¿A qué te refieres? ¡EH! ¡Esa mano!-dijo Claire al ver que volvía  a intentar coger el beicon. No podía evitarlo. Es que estaba tan rico…
-En cada era aparecen todos los elegidos en un mismo lugar, pero solo uno conserva los recuerdos de sus antecesores, este se le denomina “maestro”.  En esta era me ha tocado a mí, el elegido de la oscuridad, ser el maestro. El maestro aparte de conocer la historia recibe el don de controlar los demás elementos aparte del suyo a un nivel menor, lo suficiente para que el maestro, ósea yo, los entrene y los convierta en auténticos guerreros. Pero aparte de entrenarlos tiene que reunirlos.
-¿Ah pero hay más?- preguntó Claire.
-Claro, de hecho ahora estoy en plena misión de búsqueda de los miembros de la orden y de exterminación de todo lo que nos amenace.-
-Una cosa que no tengo clara, es que si tú eres quien nos debes entrenar, ¿Quién te entrenó a ti?- Que lista eres Claire.
- Me entrenaron en Umbría durante 2 años.- que recuerdos me traían esos maravillosos años en un mundo donde solo existía la luna y la noche. Lo hermoso que era, lo que aprendí, los amigos que hice, las aventuras y misterios que viví, aquella persona… cuanto añoraba aquello… y cuanta pena me daba no poder volver hasta haber encontrado a todos los elegidos.
-¿Dos años? ¿No será cuando te fuiste a estudiar al extranjero?-
-Bueno técnicamente fue así, lo que no dije era que el extranjero era otro mundo, jejeje.
-Vale y esas criaturas que dices que provienen de Umbría y me atacaron anoche ¿qué son?-
-Se les conoce como demonios. Pero entre los demonios existen 3 clases: Los Duras: los más débiles y numerosos; los Dark villain: demonios que adoptan formas humanas espirituales y poseen a otros seres; y los Opast: mucho más poderosos, temibles y crueles que los anteriores, ellos ya tienen cuerpo propio y adoptan formas humanas cuya belleza solo se compara con su poder; cuanto más poderosos sean más bella será su apariencia.
-¿Porque Jack dijo que te había confundido con un Opast de clase general y que significa de “clase general”?-dijo Claire mientras devoraba otra loncha de beicon.
-No lo sé. Supongo que solo sería una excusa. Un Opast de clase general es uno que destaca por su poder entre los demás Opast. La verdad mi poder se asemeja a uno de esa clase. Estos pertenecen a la Aristocracia del Rey demonio, o al menos fue lo que me contaron. Si alguna vez te encuentras con un Opast de esa clase no luches sola, si es necesario huye.
-¿Todos los Opast son tan crueles y malvados? Alguno será diferente, no se…
Me quedé cayado por lo que dijo ella. En teoría los demonios son seres malévolos y crueles y no tienen piedad por nada.
-¿Por qué me preguntas eso?-
-Porque me he dado cuenta de que de los Duras, los Dark Villain y los Opast hablas con desdén. Pero sin embargo cuando hablas de los de clase general he visto que se te escapa una pequeña sonrisa… ¿Acaso conociste aun Opast de clase general?-nunca dejarás de sorprenderme Claire. Deberías dedicarte a ser detective.
-je… me has pillado. Sí, conocí a uno de clase general diferente a los demás. No era malvado y cruel como debería ser un demonio. De hecho me entrenó al igual que mis otros dos maestros, pero eso es otra historia que algún día te contaré. De todas formas no debes tener piedad con ningún demonio.
-¿Bien y cuál es el plan?-
-Primero encontrar a los demás miembros antes que los demonios, segundo exterminar a todos los demonios que han llegado a la tierra y tercero restablecer el equilibrio entre los mundos. Pero antes habrá que entrenarte.- dije cogiendo la última loncha de beicon y llevármela a la boca ante la mirada furiosa de Claire que se disponía a lanzarme el cuchillo diciendo que su comida no se tocaba. Pero antes de que lo hiciera, hice que nos tele transportáramos a la sala de entrenamiento.
-Muy bien Claire, es hora de entrenar-