Prólogo:
Sombras de la noche
La
noche se cerraba. Las calles se vaciaban. La luna brillaba, o al menos lo hacía
detrás de las nubes que la contaminación lumínica de aquella pequeña ciudad
teñía de colores amarillentos. Era una noche tranquila y silenciosa, quizás
demasiado silenciosa. Apenas circulaban los coches y los habitantes estaban
todos en sus casas probablemente durmiendo o entreteniéndose viendo la
televisión; algo extraño viniendo de una ciudad llena de gente joven que
disfrutaba trasnochando los viernes por la noche. La ciudad era un pueblo que
no llegaba a ciudad por el tamaño aunque podría llegar por el número de
habitantes. Las calles estaban iluminadas por las farolas que llenaban de luz
todos los rincones de este lugar al que llamaban Iskeria.
Aquella
noche se volvió más oscura cuando misteriosamente empezaron a apagarse las
luces del pueblo hasta que se quedó envuelto en la más absoluta y silenciosa
oscuridad. Sin toda la iluminación se podía apreciar el hermoso cielo nocturno
en todo su esplendor y la única fuente de luz ahora era la fría pero hermosa
luz de la luna llena que solo permitía apreciar siluetas en la noche. Lo
curioso de todo esto es que faltaban horas para que amaneciera y se apagaran
las luces de la calle y sin embargo se habían apagado todas a la vez. Aunque…
no era un simple apagón puesto que algunas ventanas de las casas si tenían luz.
Solo las luces exteriores se habían apagado. Pero… ¿Cómo? Y ¿Por qué?
Pero
aparentemente las calles no estaban tan desiertas como parecían: una misteriosa
figura humana de metro setenta aproximadamente caminaba solitaria ocultando su
rostro con una capucha negra unida a su chaqueta también oscura. Aquella figura
iba de negro lo cual se mimetizaba muy bien con la oscuridad de la noche.
Caminaba en la penumbra muy seguro de lo que hacía, parecía que podía ver aun
no habiendo la suficiente luz para que el ojo humano pudiera distinguir
cualquier objeto. Caminaba sin rumbo aparente como si estuviera vigilando… o
buscando algo… y lo encontró.
Unas
criaturas sombrías se materializaron alrededor de aquel misterioso ser. Tenían
formas de animales pero estaban hechos de humo negro que dejaba rastro al
moverse. Aquellas criaturas miraban con ojos rojos capaces de infundir miedo al
hombre más valiente; pero aquel misterioso hombre no parecía asustado, es más
parecía satisfecho de lo que veía aunque su rostro estaba oculto por la sombra
de su capucha. Aquellas criaturas se abalanzaron contra él todas a la vez con
una rabia y un inmenso deseo de sangre en cuanto lo vieron, como si quisieran
devorarlo hasta que no quedara nada de él. Para la su desdicha una hoja oscura
procedente de una espada que sostenía aquél hombre pasó a través de todas ellas
haciendo que se desintegraran solo con el tacto de aquella hoja negra. Una vez
desaparecieron, el encapuchado miró a su alrededor por si alguien lo había visto. Se aseguró de que en el
parque cercano al lugar donde realizó aquella acción inexplicable estuviera
vacío y oscuro. Su mirada se detuvo en dirección a un barrio que tenía cierta
fama de conflictivo en Iskeria. De su rostro oscuro e irreconocible se
iluminaban unos ojos rojos en dirección a uno de los pisos del barrio, había
algo allí que le llamaba la atención. Sus rojos ojos se centraron en una ventana
de una habitación donde una joven entre los 15 o 16 años dormía sumergida en un
profundo sueño que parecía atormentarla. Observó su habitación atreves del
cristal de la ventana: era una habitación demasiado desordenada para tratarse
de la de una chica. Tenía una pequeña televisión de pantalla plana conectada a
una Xbox aun encendida. Se fijó además en un cuadro que tenía un nombre
escrito. Dedujo que sería el nombre de la joven que tanto había llamado su
atención pese a no haberla visto nunca. Aquella joven se llamaba Claire.
Capítulo 1: La
pesadilla
(Claire)
-¡Claire, despierta o llegaras
tarde!-escuche aquel grito alto y fuerte
tras la puerta de mi habitación.
“Maldita
sea” pensaba mientras me cubría de nuevo con las sábanas de mi camita aun
calentita.
-¡No lo repetiré más!
¡Levántate! ¡Que tienes examen de Matemáticas a Segunda hora!- decía mi madre golpeando la puerta de mi habitación.
-¡Pues entonces la primera hora
la pasaré durmiendo!- respondí
gritando con el mismo tono que utilizaba mi madre. Esta era famosa en la casa
por llevar la voz cantante (de ópera,
considerando la intensidad de voz que usaba para hablar) y lo que ella decía
iba a misa, literalmente, pero a mí daba igual. Había pasado una mala noche
entre sombras que aprecian en sus pesadillas. Además tampoco quería ir a clase
y que la “pelo mocho” de su profesora me quitara el examen por que piense en
voz alta, que lo hago. Se me pasaron las ganas de dormirme otra vez cuando
recordé la pesadilla de anoche. Me pareció ver una figura encapuchada mirándome
fijamente con unos ojos rojos que resplandecían frente a mí en la oscuridad.
¿Qué seria aquello? Me fui a desayunar y al instituto con ese pensamiento
dándome vueltas en la cabeza. Vivía cerca, a unos 3 minutos más o menos.
Ventajas de tenerlo en el mismo barrio. Durante el camino estuve dándole
vueltas a lo que había soñado anoche. Había pasado otras veces que tuviera
sueños extraños, la diferencia era el realismo de este último. Desde que
empezaron a aparecer me había sentido observada por alguien que no concia al
mismo tiempo que por otras “cosas”, así las definía yo. Al llegar a clase me
senté y saqué los libros, en realidad lo hacía para parecer que estaba atenta
cuando en realidad seguía sumida en mis pensamientos “¿qué me pasaba? ¿Qué eran
esas “cosas”? ¿Quién era el que me observaba?” “¡PAAAM!” una mano que golpeó
fuertemente mi mesa me sacó de mis pensamientos, cuando alcé la mirada me di
cuenta de que la profesora me estaba mirando con expresión seria al igual que
toda la clase.
-¡Claire! ¿Qué acabo de
explicar?-. Preguntó
-¿Yo que sé? Si no hace más que
aburrir al personal… ¿Cómo quieres que te escuche?-. Le solté en su cara con orgullo y decisión. La clase estalló a
carcajadas y la profesora decidió ignorarme. Yo era famosa en la clase por no
tener pelos en la lengua para contestarle a los profes y decir lo que pienso;
actitud por la cual me cogen manía algunos profesores, pero me daba igual.
Las
clases terminaron y Claire se dispuso a salir del instituto acompañada de sus
amigas Blanca y Sharon. Blanca era una chica libre y soñadora, algo despistada
pero muy alegre. Se la caracterizaba por tener la piel tan blanca como la
nieve, característica que le daba honor a su nombre. Sharon, alias la rubia
lista y peleona, al igual que Claire era muy alegre, cariñosa, y se pone un
poco loca cuando vemos a un chico guapo. Como yo y blanca, energética y
peleona, sin pelos en la lengua pero con más respeto hacia sus mayores cosa que
yo… en fin. Nos conocían un poco como las supernenas.
-¿Estás bien?- me preguntó Blanca- pareces como dormida-.
-¿No jodas que has vuelto a
soñar?-.Preguntó Sharon con mirada
preocupada.
Nosotras
nos lo contábamos todo, hasta lo más privado, éramos el ejemplo perfecto de
mejores amigas que se podía apreciar.
-…Si…solo es que…el sueño de
anoche era diferente…-.
Las
otras dos cruzaron una mirada (las mujeres tenemos el don de decirnos muchas con
solo mirarnos) ellas tuvieron la idea a la vez.
-¡Mira ya se! ¿Esta tarde
quedas?-. Asentí.
-Pues aprovecha y pregúntale a
él- termino Blanca por Sharon.
-…Él….-.
¿Cómo
no lo había pensado antes? De todos los chicos que conocía ninguno me apreciaba
y me entendía tanto como él. Sabía mucho sobre los sueños y cada vez que uno me
atormentaba el siempre encontraba un significado. La gente lo tomaría por loco
o incluso llegaría a temer sus explicaciones, ya que algunas veces coincidían
con sucesos actuales y futuros. Yo no pensaba así de él. Era mi mejor amigo y
como él no había nadie. Además era el único chico soltero del grupo que se
acercó tanto a mí sin intentar pasar de la línea de una inseparable amistad.
Circulaban muchos rumores acerca de que en realidad él estaba enamorado de mí,
pero sabía que eso solo eran rumores; lo conocía como si fuera mi hermano mayor
(solo era 4 meses mayor que yo pero se notaba que era más maduro) y él a mí y
sabía que era imposible que intentara algo conmigo en el sentido romántico. Si
alguien podía responder a mis preguntas nocturnas ese era él: Gilbert
Nightshade (su apellido significaba “sombra nocturna”, recuerdo haber
mencionado que había gente que lo temía)
Pasaron
las horas hasta que llegó la hora de quedar con el grupo. Sharon y Blanca me
esperaban en la puerta de mi casa para acompañarme a la parada del metro, lugar
donde siempre quedábamos. Llegamos allí donde me esperaban Jack, un chico
altísimo muy delgado cuya mirada irradiaba calor y su rostro una falsa
confianza; Alice, una chica famosa en el grupo por ser la más paciente, y…
Julio, un gordo que no me caía nada bien, pero que Jack siempre enchufaba en el
grupo, pero… ¿dónde estaba Gilbert? Era raro ver a Jack sin Gilbert. Ellos
habían sido inseparables, los mejores amigos del mundo, pero desde que Jack
rompió conmigo por razones egoístas y me hizo llorar como nunca, Gilbert se
había distanciado de él de tal manera que parecía que todo el cariño que le
tenía se había convertido en odio que reprimía y luego desahogaba cuando estaba
solo, lo sabía porque una vez lo vi rompiendo el cristal de un baño público con
su propio puño ensangrentado. La verdad entendía su rabia porque a pesar de
todo Jack no se separaba de él; no sería exagerado decir que lo acosaba, ya que
lo acompañaba a su casa, al instituto y cuando quedábamos rara vez se separaba
de él, e incluso intentaba quedar a solas, pero Gilbert no se lo permitía ya
que quería estar con el grupo y conmigo. Eso era algo que jodía mucho a Jack:
que Gilbert se llevara tan bien conmigo y que me prefiriera mil veces a mí
antes que a él. Si no hubiera salido conmigo hasta diría que se había enamorado
de él, lo que si estaba claro es que Jack estaba obsesionado con Gilbert. De
repente todo se volvió negro.
-¿Quién soy?- reconocí la cariñosa y amable voz de mi mejor amigo que me estaba
tapando los ojos con sus manos increíblemente frías (como siempre).
-Mmmm… pues no se…-dije con una sonrisa.
Me
giré para abrazar a mi mejor amigo ante la mirada asesina que me lanzaba Jack.
Él correspondió mi abrazo con cariño, como siempre lo hace. Pero se separó algo
molesto al ver que Jack se acercaba para tomarme entre sus increíblemente
cálidos brazos. Me agarró y abrazó casi con ansia abrasándome de calor ante la
mirada de los demás y la de Gilbert. Si las miradas mataran Jack ya estaría
muerto. No entendía porque Jack irradiaba tanto calor, me estaba abrasando de
verdad y apenas podía respirar debido a k me asfixiaba y no podía apartarlo de
mí.
-Ya basta, Jack-
Gilbert,
al darse cuenta me apartó de él rápidamente colocándose enfrente de él
lanzándole una mirada desafiante. Jack solamente mostro una pícara sonrisa de
satisfacción.
-Vamos Gil, no te pongas
celoso- dijo Jack acercándose más a él – ¿Acaso tú
también quieres?-.
Inmediatamente
ante la mirada atónita de todos, Jack abrazó a Gilbert con la misma ansia que
conmigo, cosa que empezaba a alterar a Gilbert, que soportaba el abrazo por no
apartarlo de un puñetazo. Mientras lo
abrazaba me miraba una cara… parecía como si lo reclamara de su propiedad o
algo por el estilo. Realmente estaba impactada con lo que estaba haciendo Jack.
No es que me gustara, Gilbert, no en el sentido romántico, pero el hecho de que
lo tratara como si fuera un objeto de su propiedad me molestaba hasta el punto
de querer darle un puñetazo en la cara. Pero Gilbert me detuvo con la mirada.
“Tranquila Claire, yo me ocupo” ese fue lo que pasó por mi cabeza cuando le
mire a los ojos.
-Aaaaaaaahhhh- el grito de Jack sobresaltó a todos, entonces vi que Gilbert le
había metido la mano a través de su camisa y presionaba su pecho con su helada
mano. Jack al sentir tal frio recorrer su cuerpo se separó bruscamente de él y
empezó a rodar por el suelo gritando mientras todos los presentes reían al ver
el ridículo que estaba haciendo. No había duda, Gilbert había usado su “arma
secreta” contra él. Todos los que lo conocían sabían de sus manos
increíblemente frías que bastaba con que te tocara la nuca para bajar 10 grados
tu temperatura corporal pero si te tocaba en el pecho la sensación de frio era
tal que hasta quemaba, en especial a gente como Jack cuya temperatura
corporal era opuesta a la de Gilbert: en
vez de congelar calentaba más, por eso colocar su mano helada en su pecho había
sido fatal para él. Aun riéndome volví a abrazar a Gilbert para que me quitara
con su frio tacto todo el calor sofocante que me había provocado Jack. Ellos
dos eran muy opuestos, podrían ser los mejores amigos o los peores enemigos.
Jack es ardiente, extrovertido, impulsivo, agresivo, obsesivo, muy activo,
energético y como ya dije antes su abrazo irradiaba calor y una sensación de
posesión muy desagradable; pero Gilbert era todo lo contrario: era tranquilo,
reservado con quien no confiaba, amable, cariñoso, misterioso, impredecible,
controlaba bien sus emociones en presencia de los demás y aunque su abrazo era
algo frio, debido a su piel que no sé porque siempre estaba fría (razón por la
cual a veces bromeamos llamándolo vampiro, fantasma, muerto, hombre de
hielo…cosas así), una sensación de afecto y protección inundaba tu cuerpo. Jack
tenía ojos marrones que carecían de atractivo para mi gusto pero los de Gilbert
eran de un verde profundo que podías quedarte dormida mirándolos durante un
tiempo, a mí me pasó una vez. Si hasta en la forma de vestir eran opuestos:
Jack vestía con ropas cálidas generalmente rojizas, ahora vestía una chaqueta
gris seguido de una camisa de cuadros rojos con los 3 primeros botones
desabrochados, por ahí había metido Gilbert la mano; este por otro lado le
gustaba vestir con colores oscuros, casi siempre llevaba algo negro, ya sea la
chaqueta o la camisa. En este caso llevaba una chaqueta negra medio
desabrochada de forma que se viera su camisa roja intensa junto con el cuello
abierto de la chaqueta (le gustaba los cuellos abiertos de ahí el mote de
vampiro) y unos pantalones vaqueros oscuros y ceñidos que le sentaban de
maravilla. La verdad casi todo lo que se ponía Gilbert le quedaba bien.
Jack
se levantó furioso conmigo pero sobretodo con Gilbert quien le lanzaba una
mirada de advertencia viendo que se estaba alterando demasiado. Al final acabó
largándose sin nosotros con su amiguito Julio y nos dejó a mí, Gilbert, Blanca,
Sharon, Alice y su novio Wilson. La tarde/noche fue divertida. Fuimos al
laberinto que había en el parque y allí jugamos al escondite como niños cuando
cayó la noche. Como siempre Gilbert lograba asustarme cuando aparecía desde las
sombras detrás de mí. Otra de sus mejores cualidades era que tenía talento para
el miedo. Sus juegos de terror y sustos los hacía de tal forma que aunque
pasábamos miedo siempre nos divertíamos muchísimo. Se hizo tarde y llegó la
hora de volver a nuestras casas. Nos despedimos y nos separamos por parejas: Wilson
acompañaba a su novia Alice, Sharon a Blanca porque vivian muy cerca, y Gilbert
aunque vivía bastante lejos de mi casa siempre me acompañaba, yo le decía que
no hacía falta que podía ir sola pero él se negaba a que caminaba sola por la
noche, la verdad a veces era demasiado protector, pero esta vez no me quejé porque
podía aprovechar la caminata para mencionarle lo del sueño. Respire hondo y…
-¿Has vuelto a soñar, Claire?- dijo Gilbert parándose enfrente del patio de mi casa.
-Si… ¿Cómo lo sabes?- estaba sorprendida
-Porque te noto preocupada y además, esas
ojeras indican que no has dormido bien por algo, y conociéndote… bueno dime de
qué se trata.-
Qué
bien me conocía. Le conté a Gilbert lo que soñé la pasada noche pero cuando
terminé me fije en que su expresión era tensa. ¿Qué le pasaba?
-¿Qué te pasa? ¿Sabes lo que
significa?-
-No-
Gilbert dijo esto en un tono seco, además era la primera vez que le preguntaba
y no tenía una explicación. Había algo que no encajaba.
-¿Acaso lo reconoces?- la pregunta lo cogió por sorpresa en un segundo, su rostro tenso
paso a estar ligeramente nervioso. Estaba claro que ocultaba algo puesto que no
me respondió. ¿Podría ser que a él también le atormentaba el mismo sueño? No
quería presionarlo más así que deje de preguntar. Si Gilbert no quería hablar
era por algo, y aunque estaba preocupada por él, sabía que si no quería
responderme era porque consideraba que así hacia lo correcto. Nos despedimos
con un abrazo que me sorprendió bastante puesto que se acercó a mi oído.
-No salgas esta noche bajo ningún concepto- susurro con tono grave que daba algo de miedo.
-¿Qué? ¿Por qué?-
-Por nada- se
separó de mí y comenzó a alejarse en la oscuridad de la noche- Buenas noches- se despidió y
desapareció en la penumbra.
¿Que
habrá querido decirme con eso? Vah, da igual. No tenía ganas de comerme más la
cabeza, por hoy ya tenía bastante. Así que cene rápido y me fui a dormir ajena
a lo que me esperaba por ver.
Hola a todos. Bueno, este es el prologo y el primer capitulo del libro. Los cuatro primeros capitulos son bastante cortos, pero no os preocupeis, serán más largos conforme avance la historia. Les ruego que no tengan en cuenta si ven alguna que otra falta de ortografía (jejeje sorry, pero creo que alguna sigue por ahí). Bueno, les dejo disfrutar del libro. See you
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