Capítulo 2:
Noche de luna oscura
(Claire)
Dormía tranquilamente, tapada hasta
la cabeza en mi camita. O por lo menos lo estaba de no ser por aquello…
De pronto sentí un intenso calor en
mi habitación además de un resplandor que me sacó de mi sueño. Lentamente abrí
los ojos para ver lo que me había despertado.
-¿Pero qué coño…?
No podía creer lo que veía. Debía de
seguir soñando porque lo que estaba viendo no podía ser real. Pero allí estaba,
brillando y emitiendo un leve calor: una bola de fuego flotaba en mi
habitación. No podía evitar estar asustada ante tal fenómeno inexplicable que
se acercaba lentamente hacia mí sin llegar a tocarme. La verdad esa esfera
ígnea era hermosa, estaba completamente hipnotizada al tenerla tan cerca pero
aparté la mirada porque su brillo me estaba cegando. Fue entonces cuando me di
cuenta de que la ventana estaba abierta. Qué raro… juraría que la había
cerrado. Volví a girar la vista hacia donde estaba la esfera pero cuando miré
había desaparecido. Pensé que me lo había imaginado pero rectifiqué al ver un
brillo a través de la ventana.
-¿Quieres que te siga?-¿pero qué digo? ¿Le estaba hablando a una bola del
Suny que ni siquiera podía ser real? (la llamo así porque se parecía al sol del
logotipo de la bebida Suny). Debía ser un sueño o una alucinación; si, en el
parque he debido de aspirar el humo de los porreros. Pero aun así aquella
esfera pareció “alegrarse” con lo que dije puesto que su fuego se avivo y se
alejó unos metros de mí iluminando la calle. Parecía de verdad que quería que
la siguiera, no paraba de moverse de un lado para otro en cuanto la miraba. Me
puse las zapatillas y me cambié el pijama por unos jeans vaqueros, una camisa
blanca seguido de mi sudadera azul favorita, salté la ventana (era un primer
piso) y decidí seguir a la sobrenatural esfera. Cada vez que me
acercaba a donde se encontraba esta se alejaba iluminando por donde quería que
fuera. Durante el camino me di cuenta de que no había ninguna luz encendida,
justo como en mi sueño. La única diferencia aparte de mi “acompañante” era que
esta vez era una noche sin luna, por lo tanto Iskeria estaba 100% oscura. “No
salgas esta noche bajo ningún concepto”, aquellas palabras que Gilbert me dijo
sonaban en mi cabeza como una canción cuyo estribillo no te puedes quitar de la
cabeza. ¿Por qué? ¿Qué había querido decir con eso? ¿Y si esta esfera tenía
algo que ver? Estuve dándole vueltas durante todo el trayecto hasta que la
esfera del Suny se detuvo.
-¿Qué pasa? ¿Dónde estamos?-genial
ahora le hablo a seres sobrenaturales, tengo que replantearme mi vida.
Mire a mi alrededor y me di cuenta
de que estaba en un descampado muy alejado de Iskeria, aunque no veía las luces
de los edificios porque como ya dije antes volvían a estar extrañamente
apagadas, sabía que me había alejado mucho. Cuando me giré para mirar a la
esfera del Suny esta había vuelto a desaparecer dejándome completamente a
oscuras. Mira Claire, esto es lo que me pasa por seguir a esferas de las
bebidas, juro que si logro volver a casa no volveré a tomarme un Suny en la
vida. Entonces un gran resplandor amarillo me cegó entre toda la oscuridad y
cuando abrí los ojos vi que un anillo de fuego rodeaba completamente el
descampado. Ahora sí que estaba asustada, no solo no sabía cómo volver a casa
sino que encima no sabía cómo salir de ahí, sin convertirme en un pollo asado
por supuesto. Caminé por toda la zona buscando desesperadamente algún hueco
entre las llamas por donde pudiera salir de aquel infierno. Me detuve al sentir
una presencia detrás de mí, no sabía que podía ser, ni la había oído, pero por
alguna razón me sentía amenazada, me giré lentamente para ver aquello y casi me
caigo del susto. No podía creerlo, definitivamente esto tenía que ser un sueño.
Estaba viendo a una criatura siniestra hecha de humo negro, con ojos rojos que
brillaban en la noche. Era idéntica a las que había visto en mis anteriores
pesadillas, solo que esta tenia forma de gato negro, pero aún más aterrador.
Aquella oscura criatura me enseñó los dientes y sacó sus uñas, no sabía que los
gatos pudieran tener las uñas tan afiladas, lo sé porque antes de que pudiera
reaccionar me araño la mejilla marcándome tres rasguños que echaban un poco de
sangre. Después de que aquella criatura me atacara no dude un segundo en salir
corriendo y escapar de aquella siniestra criatura que me perseguía con mirada
asesina pero no podía hacer más que andar en círculos dentro de aquel
gigantesco anillo de fuego que rodeaba todo el descampado. Pero aquella
criatura era más rápida que yo y al final logró alcanzarme abalanzándose sobre
mi espalda clavándome las uñas y logrando que me cayera de bruces al suelo. El
golpe fue duro y me hizo una pequeña herida en la cabeza puesto que me asomaba
un pequeño hilo de sangre. No podía moverme, a pesar de que ese maldito gato
oscuro era pequeño me impedía levantarme y quitármelo de encima. Entonces mi
mano tocó algo alargado y duro: una barra de hierro supuestamente procedente de
una obra cercana. El gato pegó un gran salto dispuesto a atacarme una vez más,
no dudé un segundo en agarrar fuerte aquella barra de hierro y golpear con
furia aquella criatura como si fuera una piñata. La barra la atravesó y se
desvaneció en humo negro en menos de 2 segundos. Me sentía aliviada, puede que
hasta eufórica por lo que había hecho, sin embargo la alegría no duró mucho
tiempo porque una vez más volvía a estar acompañada. Otra criatura hecha de
humo negro, ojos rojos, garras y dientes afilados se materializó cerca de mí,
solo que esta vez no era un gato sino un perro de raza “Rodvailer” o algo así.
La verdad este daba más miedo que el otro pero me daba igual, ahora estaba
armada y me duraba la euforia de haber matado a la otra criatura. Me sentía
decidida y capaz de cargarme a todos los “monstruos” que se atrevieran a
meterse con Claire Hurricane.
-Vamos chucho de mierda, ven aquí-
Aquel perraco corrió hacia mí pero
lo esquive con una agilidad que no había imaginado tener, pero el perro fue más
listo y rectificó su trayectoria para morderme. Puse la barra en medio para
bloquearlo y este empezó a tirar de ella como si de un hueso se tratara, pero
estaba claro que ese chucho no sabía con quien se metía, y de una patada en
todo el hocico soltó la barra. Aprovechando la oportunidad empuñé mi “arma” con
las dos manos dispuesta a convertirlo en una piñata otra vez, ojalá dieran
caramelos cada vez que me cargaba a uno de estos, pero no solo se desvanecían
en humo negro.
-Joooo, yo quería caramelos…-
Aparecieron más criaturas pero esta vez eran
varias a la vez. 5 había contado, tres gatos y dos perros, la familia al
completo.
-No os preocupéis panda de futuras piñatas, también tengo
para vosotros-dije sujetando con fuerza dispuesta a acabar con todos ellos.
Los primeros en abalanzarse contra
mi fueron los gatos al primero lo atravesé de un golpe mientras esquivaba a los
otros dos felinos que desaparecieron poco después. Ahora quedaban solo 2 perros
eso no sería tan fácil como los gatos puesto que los perros parecían
coordinarse en sus movimientos. Ataqué al primero pero esquivó fácilmente mi
ataque para que el otro se dirigiera hacia mí con la boca abierta. Su boca se
cerró en mi pierna clavándome los dientes. No pude reprimir un grito de dolor,
pero aproveché su distracción para atravesar su cabeza de humo con mi arma. El
otro no duró vivo mucho tiempo tampoco. Cansada con la pierna sangrando al
igual que mis heridas anteriores me deje caer al suelo. Alcé la mirada y vi que
el anillo de fuego dejaba un hueco lo suficiente grande para salir sin
quemarse. Esta pesadilla había acabado, ahora podía volver a casa y relajarse
después de esta experiencia. Pero un rugido me detuvo, ese rugido había sonado
muy fuerte y al oírlo no pude evitar estremecerme. Por el hueco que se había
abierto pude ver que un gigantesco león hecho de humo oscuro avanzaba
lentamente hacia mí mostrando sus garras y dientes mortíferos. Era mucho más
aterrador que lo que había visto antes. Estaba perdida. En mi estado no podría
derrotar a esa bestia. El león rugió y corrió hacia mí dispuesto a devorarme
mientras yo cerraba los ojos esperando que llegara y deseando que fuese rápido.
Debería haberle hecho caso… perdóname… Gilbert. Se oyó un nuevo rugido pero la
muerte no llegó. Abrí los ojos lentamente y se me paró el corazón con lo que
vi. Una espada negra manchada de sangre estaba frente a mí atravesando la
cabeza del león oscuro que había dejado de moverse… esa espada tenia dueño: una
figura alta, de aspecto joven vestía de negro con vaqueros oscuros y chaqueta
larga con una capucha que le ocultaba el rostro. El león muerto se desvaneció
poco después. Alcé la mirada para ver el rostro de mi salvador y me sorprendí
al ver que no solo no podía ver claramente su rostro sino que además tenía unos
brillantes ojos rojos que me miraban fijamente, pero no eran como los de las
criaturas, estos eran humanos, y al verlos no sentía miedo, sino fascinación.
Aquel joven se agachó hacia mí y con la mano acarició suavemente mi rostro
limpiando la sangre que me caía. El tacto de aquellas manos era agradable a
pesar de que me dolían las heridas. No parecía que tuviera intención de hacerme
daño, es más parecía que quería protegerme. ¿Pero porque? De repente él se giró
alarmado y se puso en guardia en dirección a las llamas que rodeaban el lugar.
El fuego se estaba extendiendo hacia nosotros amenazando con quemarnos.
Entonces dos discos de fuego se dirigían rápidos hacia él, pero él fue más
rápido y los hizo rebotar con dos estocadas con una agilidad y elegancia casi
inhumanas. Pero aparecían otra vez. Algunos eran dirigidos a él otros hacia mí
pero siempre lograba rebotarlos con su espada negra hasta que se cansó de
defender y decidió atacar. La respuesta del encapuchado me puso los pelos de
punta, abrió la mano creando una esfera de rayos oscuros que con un rápido
movimiento de muñeca la lanzó en dirección por donde habían salido aquellos
discos. La esfera estalló allí en un campo de rayos oscuros formando una
explosión que dejo un hueco en el anillo de llamas, pero algo salió mal. El
fuego se extendió al cielo formando una silueta alargada que parecía una
serpiente de fuego. Aquella serpiente rodeó al encapuchado que intentaba
liberarse de su ardiente abrazo mientras gemía de dolor al sentir las llamas en
su cuerpo. No sé cómo ni porque pero aquello me enfureció. Estaba furiosa con
aquel ser que estaba atormentando a la persona que me había salvado de una
muerte segura. La ira me consumía y hacia brotar una fuerza desconocida en mi
interior que luchaba por salir de mi cuerpo.
-Bastaaaaaaaaaaaa- grité como nuca lo había hecho y
algo en mi interior estalló. Al mismo tiempo que una fuerte y violenta ráfaga
de viento sopló en el descampado disipando todas las llamas a mí alrededor y
liberando al que me salvó la vida ante su atónita mirada roja. Después me
abandonaron las fueras y sentía que me dormía. Lo único que recuerdo es que
antes de desmallarme, unos ojos verdes llenos de preocupación no dejaban de
mirarme.
Desperté en un lugar completamente
desconocido para mí. Estaba tumbada en una cama de sábanas blancas y mantas
negras extremadamente cómoda y cálida. Me encontraba en una habitación de
paredes metálicas pintadas de blanco y de negro con cuadros de paisajes
hermosos. Había un escritorio con un portátil
y una televisión de pantalla plana enchufados a la pared. Una alfombra
azul con dibujos de espirales que parecían tornados se situaba en el centro de
la habitación. Parecía la habitación de un hotel pero más grande, lujosa y
moderna. Un balcón daba lugar a un paisaje nocturno que no llegué a reconocer.
Estaba desorientada. No sabía dónde estaba ni que hacía allí; bueno estaba
claro que dormir… pero… en fin. Se escuchaban voces al otro lado de las paredes
de la derecha. Parecía que dos personas estaban teniendo una fuerte discusión.
Salí de la habitación y me dirigí hacia donde se oían las voces. Parecía que
provenían de una de las puertas, esta estaba entreabierta, y como una vieja‘l
visillo asomé la cabeza y me quedé paralizada por lo que vi.
-¿¡Qué cojones creías que estabas haciendo!? ¡Podrías haberla matado!- respondió
Gilbert con rabia en los ojos, estaba lleno de ira y encaraba desafiante a Jack
que miraba aburrido como le gritaba.
-Vah, exageras, además no le ha pasado nada, Claire ha
despertado su poder, eso es lo único que importa.- dijo Jack
con desdén.
-El plan era esperar a que despertara por si solo de forma natural, no
forzarlo a despertar metiéndola en un peligro mortal.- Gilbert se
estaba alterando más.
-Da igual, además estaba tardando mucho y lo tenía todo
controlado. Solo dejé pasar a los “Duras” débiles.-dijo Jack
cruzado de brazos completamente aburrido, aquel gesto, junto con su respuesta,
lograron que Gilbert se enfureciera aún más.
-¿“Duras” débiles? ¿Y ese león qué?- gritó Gilbert- Si no llego a enterarme de lo que estabas
haciendo Claire habría sido devorada por ese “Duras” gigante-. Jack
suspiró.
-Vamos, tampoco ha pasado nada-rió Jack.
Al escucharlo Gilbert llegó al límite de su furia.
-No ha pasado nada porque YO he aparecido a tiempo. Además, aun no me has
explicado la razón la cual me atacaste.- Jack se puso tenso y empezó
a sudar pero luego adoptó una sonrisa malévola y respondió.
-Creí que eras un “Opast” de clase general-yo no
entendía lo que era un “Duras” o un “Opast” pero sabía por su expresión que
Jack mentía. Espera. ¿Significaba que lo que me había pasado no fue un sueño y
que el misterioso encapuchado era Gilbert? ¿Y quién me guio hacia el descampado
con la bola del Suny fue Jack? No, Gilbert tenía los ojos verdes y los de aquel
tipo eras brillantes y rojos. Pese a ser increíble tenía algo de sentido.
Gilbert golpeó la pared con fuerza
y una rabia que nunca había visto en él. Aquel gesto me estremeció.
-Si claro Jack, ¿de verdad esperas que me crea eso que dices?-Jack mostró
una sonrisa maliciosa. Le estaba provocando. Sabía lo que pasaba si provocaban
a Gilbert, lo había visto una vez y no era algo agradable de recordar.
-Y de ser así… ¿Qué harías?-dijo
sonriendo mientras se acercaba más a él con aires de superioridad. En ese
preciso instante Gilbert lo agarró del cuello y lo lanzó contra la pared con
una mirada llena de rabia y odio al mismo tiempo que apretaba el cuello de Jack
dificultándole la respiración. Este estaba paralizado ante su reacción impropia
de él e intentaba soltarse de su agarre pero no podía, la mano helada de
Gilbert le apretaba con más fuerza mientras Jack jadeaba por falta de aire.
- Oh Jack, sabes muy bien que ahora estoy tan furioso contigo que me
estoy planteando la posibilidad de matarte aquí y ahora por tu actuación- dijo con
una siniestra voz capaz de infundir terror a quien lo escuchara – Tienes suerte de que seas de utilidad,
pero no quiero volverte a ver por aquí hasta nueva orden. Si apareces sin mi
permiso, no me hago responsable de lo que te pueda pasar si te encuentro. Sabes
de lo que soy capaz, por lo que deberías tomarte muy en serio mi advertencia.
¿ENTIENDES?-
Jack asintió con una mezcla de
miedo y rabia y al oír eso lo soltó lanzándole contra el suelo con brusquedad.
Jack se levantó furioso y desafiante dijo:
-Esto no acabará así, Gilbert, volveré junto a ti cuando te
tranquilices de una puta vez.- dijo Jack enfadado mientras
desaparecía rodeado de llamas. Por el hueco de la puerta pude ver que Gilbert
se dirigía hacia donde yo estaba espiando. Mierda. Me di la vuelta y me fui
corriendo a mi supuesta nueva habitación, me metí en la cama y me hice la
dormida. Gilbert entró en la habitación y encendió las luces que había apagado
al entrar para disimular. Se acercó a la cama y diciendo:
-No disimules Claire, sé que no estás dormida. Tú roncas cuando duermes- dijo con
una sonrisa traviesa.
-¿QUÉ?-me levanté de golpe–YO NO RONCO- grité enfadada.
Gilbert soltó una carcajada al ver
que me había sonrojado, y yo enfadada me cubrí entera con las sábanas que acto
seguido me quitó de golpe.
-Supongo que querrás explicaciones. ¿Qué tal si vamos a desayunar?- dijo
sonriendo.
-No tengo hambre- seguía enfadada pero mis tripas se
chivaron
–Bueno puede que un poco si-
Gilbert volvió a reír y me guio
hasta lo que sería un comedor muy parecido al de un instituto solo que un poco
más grande y lujoso. El trayecto en el “castillo” (eso fue lo que me dijo
cuando le pregunté sobre este lugar: me dijo que era un castillo dentro de una
pequeña distorsión espacial cuya entrada se encontraba en la torre del reloj
que había en la estación de Iskeria. Yo no entendía ni papa, pero en fin).
Llegamos al comedor y después el trajo dos bandejas con un vaso de leche y
deliciosos huevos con beicon. Estaba claro que Gilbert sabia como volverme loca
con mi desayuno favorito así que cuando dejó la bandeja empecé a engullir ese
manjar de dioses ante la mirada divertida de Gilbert.
-Bueno supongo que tendrás muchas preguntas, como por ejemplo porque ya
no te duelen las heridas de anoche- dijo mientras sucaba la yema de
huevo con pan.
Mierda. Las heridas. Había olvidado
que aquella piñata de gato me había arañado y que el chucho de mierda me había
mordido la pierna. Me levanté el pantalón para ver mi herida… pero… ¿dónde
está? Mire mis dos piernas, pero ninguna tenia rastros de rasguños, ni siquiera
tenía las picaduras de los mosquitos.
-¿Co…como has…?
-Con magia, evidentemente- dijo con toda la naturalidad del
mundo mientras se metía el huevo frito entero en la boca.
-Venga ya. Jajajaja. ¿Con magia? Eso es ridículo. La magia
no existe-Yo reía, pero Gilbert parecía hablar muy en serio.
-¿Entonces como explicas lo que pasó anoche, porque tus heridas han sanado
tan rápidamente y como hago esto?- al decir eso cerró los ojos.
Cuando los abrió el verde profundo de sus ojos se había convertido en rojo
sangre. Unos ojos rojos que conocía muy bien.
-¿Er…eras…TU desde el principio?
-Veo que reconoces estos ojos. Si, en efecto, era yo desde el principio.-
-¡SERÁS PERVERTIDO!- grité lanzándole el vaso a
la cara que esquivó sorprendido por mi reacción. -¡Acosador! Te metías en mis sueños y me
espiabas por las noches-
-¿PERDONA?- estaba sorprendido por lo que le dije- te equivocas Claire. Eras TU la que me
espiaba a mi haciendo un viaje astral mientras hacía mis tareas nocturnas. E
todo caso la acosadora serias tú.-
Callé de inmediato, no sabía cómo
pero tenía razón. Entonces fue cuando terminó su plato de beicon y cogió otro
de mi plato logrando enfadarme. ¡Mi comida no se toca, grrrr!
-Los elegidos de Iskeria tenemos la habilidad de hacer viajes Astrales,
pero, da igual, ¿quieres que te explique todo? Te aviso que la historia es un
poco larga. Es sobre nuestro origen, el de todo esto e incluso la verdad sobre
nuestro mundo.
-Me da igual quiero saberlo-dije
enfadada quitándole la loncha de beicon que me había quitado.
-Bien
como quieras-
No hay comentarios:
Publicar un comentario