jueves, 26 de diciembre de 2013

Prologo y primer capitulo.



 Prólogo: Sombras de la noche

La noche se cerraba. Las calles se vaciaban. La luna brillaba, o al menos lo hacía detrás de las nubes que la contaminación lumínica de aquella pequeña ciudad teñía de colores amarillentos. Era una noche tranquila y silenciosa, quizás demasiado silenciosa. Apenas circulaban los coches y los habitantes estaban todos en sus casas probablemente durmiendo o entreteniéndose viendo la televisión; algo extraño viniendo de una ciudad llena de gente joven que disfrutaba trasnochando los viernes por la noche. La ciudad era un pueblo que no llegaba a ciudad por el tamaño aunque podría llegar por el número de habitantes. Las calles estaban iluminadas por las farolas que llenaban de luz todos los rincones de este lugar al que llamaban Iskeria.
Aquella noche se volvió más oscura cuando misteriosamente empezaron a apagarse las luces del pueblo hasta que se quedó envuelto en la más absoluta y silenciosa oscuridad. Sin toda la iluminación se podía apreciar el hermoso cielo nocturno en todo su esplendor y la única fuente de luz ahora era la fría pero hermosa luz de la luna llena que solo permitía apreciar siluetas en la noche. Lo curioso de todo esto es que faltaban horas para que amaneciera y se apagaran las luces de la calle y sin embargo se habían apagado todas a la vez. Aunque… no era un simple apagón puesto que algunas ventanas de las casas si tenían luz. Solo las luces exteriores se habían apagado. Pero… ¿Cómo? Y ¿Por qué?
Pero aparentemente las calles no estaban tan desiertas como parecían: una misteriosa figura humana de metro setenta aproximadamente caminaba solitaria ocultando su rostro con una capucha negra unida a su chaqueta también oscura. Aquella figura iba de negro lo cual se mimetizaba muy bien con la oscuridad de la noche. Caminaba en la penumbra muy seguro de lo que hacía, parecía que podía ver aun no habiendo la suficiente luz para que el ojo humano pudiera distinguir cualquier objeto. Caminaba sin rumbo aparente como si estuviera vigilando… o buscando algo… y lo encontró.
Unas criaturas sombrías se materializaron alrededor de aquel misterioso ser. Tenían formas de animales pero estaban hechos de humo negro que dejaba rastro al moverse. Aquellas criaturas miraban con ojos rojos capaces de infundir miedo al hombre más valiente; pero aquel misterioso hombre no parecía asustado, es más parecía satisfecho de lo que veía aunque su rostro estaba oculto por la sombra de su capucha. Aquellas criaturas se abalanzaron contra él todas a la vez con una rabia y un inmenso deseo de sangre en cuanto lo vieron, como si quisieran devorarlo hasta que no quedara nada de él. Para la su desdicha una hoja oscura procedente de una espada que sostenía aquél hombre pasó a través de todas ellas haciendo que se desintegraran solo con el tacto de aquella hoja negra. Una vez desaparecieron, el encapuchado miró a su alrededor por si alguien  lo había visto. Se aseguró de que en el parque cercano al lugar donde realizó aquella acción inexplicable estuviera vacío y oscuro. Su mirada se detuvo en dirección a un barrio que tenía cierta fama de conflictivo en Iskeria. De su rostro oscuro e irreconocible se iluminaban unos ojos rojos en dirección a uno de los pisos del barrio, había algo allí que le llamaba la atención. Sus rojos ojos se centraron en una ventana de una habitación donde una joven entre los 15 o 16 años dormía sumergida en un profundo sueño que parecía atormentarla. Observó su habitación atreves del cristal de la ventana: era una habitación demasiado desordenada para tratarse de la de una chica. Tenía una pequeña televisión de pantalla plana conectada a una Xbox aun encendida. Se fijó además en un cuadro que tenía un nombre escrito. Dedujo que sería el nombre de la joven que tanto había llamado su atención pese a no haberla visto nunca. Aquella joven se llamaba Claire.





 














Capítulo 1: La pesadilla
(Claire)
-¡Claire, despierta o llegaras tarde!-escuche aquel grito alto y fuerte tras la puerta de mi habitación.
“Maldita sea” pensaba mientras me cubría de nuevo con las sábanas de mi camita aun calentita.
-¡No lo repetiré más! ¡Levántate! ¡Que tienes examen de Matemáticas a Segunda hora!- decía mi madre golpeando la puerta de mi habitación.
-¡Pues entonces la primera hora la pasaré durmiendo!- respondí gritando con el mismo tono que utilizaba mi madre. Esta era famosa en la casa por llevar la  voz cantante (de ópera, considerando la intensidad de voz que usaba para hablar) y lo que ella decía iba a misa, literalmente, pero a mí daba igual. Había pasado una mala noche entre sombras que aprecian en sus pesadillas. Además tampoco quería ir a clase y que la “pelo mocho” de su profesora me quitara el examen por que piense en voz alta, que lo hago. Se me pasaron las ganas de dormirme otra vez cuando recordé la pesadilla de anoche. Me pareció ver una figura encapuchada mirándome fijamente con unos ojos rojos que resplandecían frente a mí en la oscuridad. ¿Qué seria aquello? Me fui a desayunar y al instituto con ese pensamiento dándome vueltas en la cabeza. Vivía cerca, a unos 3 minutos más o menos. Ventajas de tenerlo en el mismo barrio. Durante el camino estuve dándole vueltas a lo que había soñado anoche. Había pasado otras veces que tuviera sueños extraños, la diferencia era el realismo de este último. Desde que empezaron a aparecer me había sentido observada por alguien que no concia al mismo tiempo que por otras “cosas”, así las definía yo. Al llegar a clase me senté y saqué los libros, en realidad lo hacía para parecer que estaba atenta cuando en realidad seguía sumida en mis pensamientos “¿qué me pasaba? ¿Qué eran esas “cosas”? ¿Quién era el que me observaba?” “¡PAAAM!” una mano que golpeó fuertemente mi mesa me sacó de mis pensamientos, cuando alcé la mirada me di cuenta de que la profesora me estaba mirando con expresión seria al igual que toda la clase.
-¡Claire! ¿Qué acabo de explicar?-. Preguntó
-¿Yo que sé? Si no hace más que aburrir al personal… ¿Cómo quieres que te escuche?-. Le solté en su cara con orgullo y decisión. La clase estalló a carcajadas y la profesora decidió ignorarme. Yo era famosa en la clase por no tener pelos en la lengua para contestarle a los profes y decir lo que pienso; actitud por la cual me cogen manía algunos profesores, pero me daba igual.
Las clases terminaron y Claire se dispuso a salir del instituto acompañada de sus amigas Blanca y Sharon. Blanca era una chica libre y soñadora, algo despistada pero muy alegre. Se la caracterizaba por tener la piel tan blanca como la nieve, característica que le daba honor a su nombre. Sharon, alias la rubia lista y peleona, al igual que Claire era muy alegre, cariñosa, y se pone un poco loca cuando vemos a un chico guapo. Como yo y blanca, energética y peleona, sin pelos en la lengua pero con más respeto hacia sus mayores cosa que yo… en fin. Nos conocían un poco como las supernenas.
-¿Estás bien?- me preguntó Blanca- pareces como dormida-.
-¿No jodas que has vuelto a soñar?-.Preguntó Sharon con mirada preocupada.
Nosotras nos lo contábamos todo, hasta lo más privado, éramos el ejemplo perfecto de mejores amigas que se podía apreciar.
-…Si…solo es que…el sueño de anoche era diferente…-.
Las otras dos cruzaron una mirada (las mujeres tenemos el don de decirnos muchas con solo mirarnos) ellas tuvieron la idea a la vez.
-¡Mira ya se! ¿Esta tarde quedas?-. Asentí.
-Pues aprovecha y pregúntale a él- termino Blanca por Sharon.
-…Él….-.
¿Cómo no lo había pensado antes? De todos los chicos que conocía ninguno me apreciaba y me entendía tanto como él. Sabía mucho sobre los sueños y cada vez que uno me atormentaba el siempre encontraba un significado. La gente lo tomaría por loco o incluso llegaría a temer sus explicaciones, ya que algunas veces coincidían con sucesos actuales y futuros. Yo no pensaba así de él. Era mi mejor amigo y como él no había nadie. Además era el único chico soltero del grupo que se acercó tanto a mí sin intentar pasar de la línea de una inseparable amistad. Circulaban muchos rumores acerca de que en realidad él estaba enamorado de mí, pero sabía que eso solo eran rumores; lo conocía como si fuera mi hermano mayor (solo era 4 meses mayor que yo pero se notaba que era más maduro) y él a mí y sabía que era imposible que intentara algo conmigo en el sentido romántico. Si alguien podía responder a mis preguntas nocturnas ese era él: Gilbert Nightshade (su apellido significaba “sombra nocturna”, recuerdo haber mencionado que había gente que lo temía)
Pasaron las horas hasta que llegó la hora de quedar con el grupo. Sharon y Blanca me esperaban en la puerta de mi casa para acompañarme a la parada del metro, lugar donde siempre quedábamos. Llegamos allí donde me esperaban Jack, un chico altísimo muy delgado cuya mirada irradiaba calor y su rostro una falsa confianza; Alice, una chica famosa en el grupo por ser la más paciente, y… Julio, un gordo que no me caía nada bien, pero que Jack siempre enchufaba en el grupo, pero… ¿dónde estaba Gilbert? Era raro ver a Jack sin Gilbert. Ellos habían sido inseparables, los mejores amigos del mundo, pero desde que Jack rompió conmigo por razones egoístas y me hizo llorar como nunca, Gilbert se había distanciado de él de tal manera que parecía que todo el cariño que le tenía se había convertido en odio que reprimía y luego desahogaba cuando estaba solo, lo sabía porque una vez lo vi rompiendo el cristal de un baño público con su propio puño ensangrentado. La verdad entendía su rabia porque a pesar de todo Jack no se separaba de él; no sería exagerado decir que lo acosaba, ya que lo acompañaba a su casa, al instituto y cuando quedábamos rara vez se separaba de él, e incluso intentaba quedar a solas, pero Gilbert no se lo permitía ya que quería estar con el grupo y conmigo. Eso era algo que jodía mucho a Jack: que Gilbert se llevara tan bien conmigo y que me prefiriera mil veces a mí antes que a él. Si no hubiera salido conmigo hasta diría que se había enamorado de él, lo que si estaba claro es que Jack estaba obsesionado con Gilbert. De repente todo se volvió negro.
-¿Quién soy?- reconocí la cariñosa y amable voz de mi mejor amigo que me estaba tapando los ojos con sus manos increíblemente frías (como siempre).
-Mmmm… pues no se…-dije con una sonrisa.
Me giré para abrazar a mi mejor amigo ante la mirada asesina que me lanzaba Jack. Él correspondió mi abrazo con cariño, como siempre lo hace. Pero se separó algo molesto al ver que Jack se acercaba para tomarme entre sus increíblemente cálidos brazos. Me agarró y abrazó casi con ansia abrasándome de calor ante la mirada de los demás y la de Gilbert. Si las miradas mataran Jack ya estaría muerto. No entendía porque Jack irradiaba tanto calor, me estaba abrasando de verdad y apenas podía respirar debido a k me asfixiaba y no podía apartarlo de mí.
-Ya basta, Jack-
Gilbert, al darse cuenta me apartó de él rápidamente colocándose enfrente de él lanzándole una mirada desafiante. Jack solamente mostro una pícara sonrisa de satisfacción.
-Vamos Gil, no te pongas celoso- dijo Jack acercándose más a él – ¿Acaso tú también quieres?-.
Inmediatamente ante la mirada atónita de todos, Jack abrazó a Gilbert con la misma ansia que conmigo, cosa que empezaba a alterar a Gilbert, que soportaba el abrazo por no apartarlo de un  puñetazo. Mientras lo abrazaba me miraba una cara… parecía como si lo reclamara de su propiedad o algo por el estilo. Realmente estaba impactada con lo que estaba haciendo Jack. No es que me gustara, Gilbert, no en el sentido romántico, pero el hecho de que lo tratara como si fuera un objeto de su propiedad me molestaba hasta el punto de querer darle un puñetazo en la cara. Pero Gilbert me detuvo con la mirada. “Tranquila Claire, yo me ocupo” ese fue lo que pasó por mi cabeza cuando le mire a los ojos.
-Aaaaaaaahhhh- el grito de Jack sobresaltó a todos, entonces vi que Gilbert le había metido la mano a través de su camisa y presionaba su pecho con su helada mano. Jack al sentir tal frio recorrer su cuerpo se separó bruscamente de él y empezó a rodar por el suelo gritando mientras todos los presentes reían al ver el ridículo que estaba haciendo. No había duda, Gilbert había usado su “arma secreta” contra él. Todos los que lo conocían sabían de sus manos increíblemente frías que bastaba con que te tocara la nuca para bajar 10 grados tu temperatura corporal pero si te tocaba en el pecho la sensación de frio era tal que hasta quemaba, en especial a gente como Jack cuya temperatura corporal  era opuesta a la de Gilbert: en vez de congelar calentaba más, por eso colocar su mano helada en su pecho había sido fatal para él. Aun riéndome volví a abrazar a Gilbert para que me quitara con su frio tacto todo el calor sofocante que me había provocado Jack. Ellos dos eran muy opuestos, podrían ser los mejores amigos o los peores enemigos. Jack es ardiente, extrovertido, impulsivo, agresivo, obsesivo, muy activo, energético y como ya dije antes su abrazo irradiaba calor y una sensación de posesión muy desagradable; pero Gilbert era todo lo contrario: era tranquilo, reservado con quien no confiaba, amable, cariñoso, misterioso, impredecible, controlaba bien sus emociones en presencia de los demás y aunque su abrazo era algo frio, debido a su piel que no sé porque siempre estaba fría (razón por la cual a veces bromeamos llamándolo vampiro, fantasma, muerto, hombre de hielo…cosas así), una sensación de afecto y protección inundaba tu cuerpo. Jack tenía ojos marrones que carecían de atractivo para mi gusto pero los de Gilbert eran de un verde profundo que podías quedarte dormida mirándolos durante un tiempo, a mí me pasó una vez. Si hasta en la forma de vestir eran opuestos: Jack vestía con ropas cálidas generalmente rojizas, ahora vestía una chaqueta gris seguido de una camisa de cuadros rojos con los 3 primeros botones desabrochados, por ahí había metido Gilbert la mano; este por otro lado le gustaba vestir con colores oscuros, casi siempre llevaba algo negro, ya sea la chaqueta o la camisa. En este caso llevaba una chaqueta negra medio desabrochada de forma que se viera su camisa roja intensa junto con el cuello abierto de la chaqueta (le gustaba los cuellos abiertos de ahí el mote de vampiro) y unos pantalones vaqueros oscuros y ceñidos que le sentaban de maravilla. La verdad casi todo lo que se ponía Gilbert le quedaba bien.
Jack se levantó furioso conmigo pero sobretodo con Gilbert quien le lanzaba una mirada de advertencia viendo que se estaba alterando demasiado. Al final acabó largándose sin nosotros con su amiguito Julio y nos dejó a mí, Gilbert, Blanca, Sharon, Alice y su novio Wilson. La tarde/noche fue divertida. Fuimos al laberinto que había en el parque y allí jugamos al escondite como niños cuando cayó la noche. Como siempre Gilbert lograba asustarme cuando aparecía desde las sombras detrás de mí. Otra de sus mejores cualidades era que tenía talento para el miedo. Sus juegos de terror y sustos los hacía de tal forma que aunque pasábamos miedo siempre nos divertíamos muchísimo. Se hizo tarde y llegó la hora de volver a nuestras casas. Nos despedimos y nos separamos por parejas: Wilson acompañaba a su novia Alice, Sharon a Blanca porque vivian muy cerca, y Gilbert aunque vivía bastante lejos de mi casa siempre me acompañaba, yo le decía que no hacía falta que podía ir sola pero él se negaba a que caminaba sola por la noche, la verdad a veces era demasiado protector, pero esta vez no me quejé porque podía aprovechar la caminata para mencionarle lo del sueño. Respire hondo y…
-¿Has vuelto a soñar, Claire?- dijo Gilbert parándose enfrente del patio de mi casa.
-Si… ¿Cómo lo sabes?- estaba sorprendida
-Porque te noto preocupada y además, esas ojeras indican que no has dormido bien por algo, y conociéndote… bueno dime de qué se trata.-
Qué bien me conocía. Le conté a Gilbert lo que soñé la pasada noche pero cuando terminé me fije en que su expresión era tensa. ¿Qué le pasaba?
-¿Qué te pasa? ¿Sabes lo que significa?-
-No- Gilbert dijo esto en un tono seco, además era la primera vez que le preguntaba y no tenía una explicación. Había algo que no encajaba.
-¿Acaso lo reconoces?- la pregunta lo cogió por sorpresa en un segundo, su rostro tenso paso a estar ligeramente nervioso. Estaba claro que ocultaba algo puesto que no me respondió. ¿Podría ser que a él también le atormentaba el mismo sueño? No quería presionarlo más así que deje de preguntar. Si Gilbert no quería hablar era por algo, y aunque estaba preocupada por él, sabía que si no quería responderme era porque consideraba que así hacia lo correcto. Nos despedimos con un abrazo que me sorprendió bastante puesto que se acercó a mi oído.
-No salgas esta noche bajo ningún concepto- susurro con tono grave que daba algo de miedo.
-¿Qué? ¿Por qué?-
-Por nada- se separó de mí y comenzó a alejarse en la oscuridad de la noche- Buenas noches- se despidió y desapareció en la penumbra.
¿Que habrá querido decirme con eso? Vah, da igual. No tenía ganas de comerme más la cabeza, por hoy ya tenía bastante. Así que cene rápido y me fui a dormir ajena a lo que me esperaba por ver.

1 comentario:

  1. Hola a todos. Bueno, este es el prologo y el primer capitulo del libro. Los cuatro primeros capitulos son bastante cortos, pero no os preocupeis, serán más largos conforme avance la historia. Les ruego que no tengan en cuenta si ven alguna que otra falta de ortografía (jejeje sorry, pero creo que alguna sigue por ahí). Bueno, les dejo disfrutar del libro. See you

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